Muchas veces asociamos el yoga con la seriedad y la solemnidad, olvidándonos de que aunque requiere esfuerzo, no tenemos que dejar de lado el disfrute en la practica.

Solemos centrarnos en los aspecto que no podemos hacer y, al trabajar para llegar a nuestro objetivo, perdemos el disfrute del proceso. Y es justamente en ese proceso donde se crean muchas oportunidades para despertar la alegría y crear bienestar integral en una postura.

El extremo opuesto (trabajar sin esfuerzo y sin objetivo) también nos priva del disfrute y la alegría que surgen cuando nos acercarnos a nuestros limites (con amabilidad) en una postura.

Haciendo referencia a la vida, ¿qué supone el disfrute en un proyecto? Desde prepararnos para un examen, una presentación en público en el trabjo o hacer la reforma de nuestra propia casa. Si solo pensamos en el resultado, sin vivir y sin buscar el disfrute en el proceso, lo más probable es que nos perdamos pequeñas joyas por el camino. Además, una vez obtenido el resultado disfrutamos mucho menos de él.

¿Estás en el proceso de decidir que hacer en verano? ¡A disfrutar!