Justo antes de final de año me he encontrado con una amiga a la que no veía desde hacía tiempo. Nos pusimos a hablar de 2019, de 2020 y de como para muchísimas personas este es un periodo marcado por la transición. Ella incluso llegó a afirmar que estamos en un periodo “trans” en general. Este prefijo quiere decir “a través de”, “al otro lado de” y existen unas cuantas palabras que podrían reflejar nuestro tiempo: “transición”, “transgredir”, “transformar”, “transexual” o “transnacional”, entre otras.

Todos pasamos por transiciones, algunas más grandes otras más pequeñas: tener un bebé, cambiar de casa, de cuidad, país o continente, un divorcio, un nuevo trabajo, la perdida de seres queridos, cuidar de personas mayores, etc. El crecimiento personal va inevitablemente acompañado por las transiciones y estas van unidas a diferentes emociones y sensaciones.  

También en el yoga existen las transiciones que experimentamos cuando pasamos de una postura a otra. Y es justo en ese momento de cambio cuando ocurren la mayoría de las lesiones, más que durante las posturas en sí, porque es cuando solemos desconectar.

Y podemos decir que en la vida es parecido. Las transiciones nos llevan a lo desconocido. Muchas veces preferimos cerrar los sentidos y simplemente pasar de a hacia b sin enterarnos mucho. Realmente pocas veces sabemos qué necesitamos y como nos podemos preparar… Pero no prestar atención a nuestro posible malestar durante las transiciones vitales puede hacernos más daño que bien (igual que en yoga).

¿El yoga (con o sin transiciones) nos puede ayudar durante las transiciones vitales? ¡Sí!

 

  1. Respira.

Sin pensar en tener que respirar de una determinada forma. Únicamente trata de llevar la atención a como el aire entra y sale y quédate allí unos minutos. Procura sentir el movimiento de la respiración en todas las direcciones: la caja torácica se mueve hacia delante, hacia atrás y hacia los lados. Ya solo con eso te notarás más presente (aunque los pensamientos sigan pasando por tu cabeza) y puede que ganes perspectiva sobre lo que está ocurriendo.

 

  1. Lleva la atención hacia dentro.

Cuando lo hacemos es más fácil identificar en qué lugar de nuestro cuerpo sentimos el estrés y de esta forma es más fácil soltar la tensión.

 

  1. Practica Savasana.

Savasana es la postura final de cada practica de yoga. Puede que sea la postura que menos nos apetezca hacer cuando estamos en transición ¿Y si nos asalta el desasosiego, el miedo, el dolor o la melancolía? Lo interesante es que si dejamos que todos estos sentimientos y miedos afloren y les damos forma, al final no nos asaltan sino que nos pueden transformar y ayudar en nuestra transición… trans-trans….